Historia ficticia de las letras.

   Érase una vez, un montón de letras desordenadas. Cuando las pusieron en orden se dieron a la fuga. Cuando unas quedaron y otras se fueron, les dió mucho miedo -se ahuevaron, pues-. Entonces trataron de reencontrarse, pero se dieron cuenta de que las cosas habían cambiado. 
   Entonces, de vez en cuando, se reunen a tomar café, a beber alcohol o a caminar por las calles. Cuando alguien las encuentra en un orden interesante, viene y las publica. A veces las ordena a su gusto. A veces las encuentra ya puestas, y no le gusta. A veces le gusta, a veces no las encuentra. A veces... las letras van y buscan, a que las veamos, las oigamos, las leamos, pero muchas veces no encuentran utilidad a esta actividad, y se sienten tristes y se vuelven a desordenar. 
   Algun suertudo o una suertuda, las encuentra en desorden y es cuando más juegan con ellas. Y así cuando las encontrés, traelas, o no, pero tomá nota, de lo que dicen; porque son mas valiosas de lo que parecen.

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