miércoles, 7 de octubre de 2015

La oportunidad está a la espera de nuestros impulsos.


Hacía mucho que no quedábamos sin motivo alguno para contarnos nuestras peripecias. 
Ambos queríamos alcohol. Pero sin haber comido, podía ser contraproducente. 

Finalmente decidimos ir a comprar comida chatarra económica que sabía bien, pero sin duda parece que le falta algo que yo suelo definir como "amor al arte". 

Como análogo a nuestras vidas empezamos a caminar sin rumbo, solo siguiendo hacia donde iban nuestros pies. Algo teníamos claro.  Necesitábamos un poco de aire; -dado que no es tan fresco y puro, al menos un poco de aire en un claro de una ciudad que vive en medio del estrés y el humo, era suficiente-.

Cada uno a su ritmo, el mío menos cadencioso y más accidentado, fuimos contando qué nos parecía que hemos hecho con nuestras vidas y hacia donde pretendemos arrastrarnos para llegar a la cumbre, que en general suele ser opuesta al éxito que nos ha vendido esta sociedad patriarcal capitalista.

Los amores y desamores siempre son un punto en nuestra agenda, pero siempre acompañados por esa sensación de no ser capaces de entender en su totalidad el comportamiento humano, pero midiendo con especial detalle cada uno de los contextos. 

Yo me dispuse a la recolección de especies vegetales en algún momento y llevaba conmigo una hoja que, según me dijeron era apta para su adaptación a la tierra por medio de esqueje. (Me parece que eso dijeron también de cada uno de nosotros, partículas migratorias, esperando que estuviera lista para adaptarme a una nueva sociedad que no es apta para adaptarse a mí). Sin contar con los agentes externos como: el mal clima, la tierra poco fértil o los depredadores.

Así que pasados los minutos y las horas, comenzó a caer la tarde, sin que nada inmutara nuestra conversación; a veces interrumpidos por mi los comentarios, para hacer nuevas preguntas que se salieran o no del contexto que habíamos generado.

La noche no me asusta, como podía pasarme antes, o a mi familia, que esperaba tenerme siempre temprano en casa por si algo malo pudiera pasar en la calle. Como si en el mundo no coexistieran el bien y el mal. La noche vino a ser otra tertuliana, que llegó a acogernos después del rato que teníamos las botellas vacías. La idea de irnos vino y siguió su camino. Nos quedamos otro rato más, otros 5 minutos, o como decíamos de pequeños... quizá sin medir nada, otro ratito.

Las circunstancias cambiaron de un momento a otro nuestro clima, y tan ajenos a lo externo nos sorprendieron. Comenzamos a sentir una lluvia exótica y onírica, que no venía del cielo. Desconcertados huimos hacia otro lugar donde pudiéramos permanecer secos, una tras otra se encendieron las fuentes que alimentaban la hierba sobre la que nos sentamos cuando aun era de día.
En ningún momento nos percatamos de ésta circunstancia y emprendimos el retorno. Algo mojados pero bastante sorprendidos. 

Lo que yo no noté, fue que en el momento de la huida, dejé atrás mi pequeña planta en potencia, que imaginaba después de un año abriendo sus exóticas flores colgantes. Y volví, a mojarme cada vez más sin encontrarla. 

A veces, esos imprevistos nos hacen dejar de pensar en algo que veníamos pensando desde hace mucho. A veces te hacen sentir la brisa de una forma que no la sentías hacía años. Simplemente te recuerda la vida, el movimiento, la capacidad de fluir que hay en la naturaleza y en nuestra misma naturaleza de seres vivientes y según dicen que con capacidad de discernimiento. También dicen que no hay mal que por bien no venga. 

Finalmente nos reímos mucho por los acontecimientos; después de volver a buscar sin éxito la pequeña planta, por la poca luz que nos proporcionaba la noche. Pero una parte de mi volvió a casa triste deseando no haberla perdido tan rápidamente como la encontré, parecía que el destino me la prestó solo por un momento, y tenía que resignarme a sus designios. Así que tal como la vida se muestra hacia mí, vuelvo en un nuevo intento de mi búsqueda por aquello que quiero, aunque parezca que es difícil y que mi trabajo no tendrá recompensa. 

La batalla parece perdida ante el ojo humano, pero la oportunidad está a la espera de nuestros impulsos.

jueves, 25 de junio de 2015

Evolución de la humanidad.

Han pasado días, primaveras, lluvias, hambres, fríos, esperanzas y han crecido nuevas flores y vidas. Han brillado nuevas estrellas. Hace mucho no escribo nada. 
Hace un par de días me preguntaron si sigo escribiendo, y me he vuelto más cinéfila que escritora. Y me ha quitado el sueño el cine. Ese cine realista donde la gente sufre y el inhumano ser humano oprime y castiga. 
Siento la necesidad de expresar que la película fue muy triste, pero es más triste pensar en que hubo guerra, y hubo asesinatos inocentes, y hubo robos de niños y hubo tortura. Pero lo más triste es que no conozcamos aún la verdad, que siga habiendo hambre y guerra, que sigamos igual de salvajes, que haya aun opresores y oprimidos.

Ha pasado el tiempo desde las primeras veces que los hombres se mataban entre sí, y hoy en día seguimos matándonos. Pero si pudiera abolir la tortura, y que los que matan, matan sin hacer sufrir... Siempre los mas afectados son los niños. Quienes deberíamos cuidar, crecen antes de tiempo y se cuidan solos como pueden; y esto es la humanidad, la evolución y el sistema en el que vivimos. ¿Como podemos salir de allí? Quisiera creer, en lo más superficial de mi corazón, que escaparé del sistema el día que me largue de la ciudad y me dedique al cultivo de mi propio huerto libre de fertilizantes financieros asesinos.

miércoles, 4 de febrero de 2015

Sobre bicicletas y regalos.

Asi que un día, cuando menos lo esperaba me lanzo nuevamente a las calles sobre dos ruedas, impulsandome solamente con mi propia fuerza que empuja la maquinaria simple.

Hace años, iba a mi destino cotidiano de la misma forma. Ahora se repite, en ninguno de los casos llegaba hasta mí directamente el vehículo. Antes era de mi hermana mayor, quien lo dejó porque cambió de domicilio. Ahora, seguramente es que hablo mucho... un regalo.

Seguramente hablaba mucho de mis trayectos al trabajo, a la universidad en mi máquina simple, lo curioso del caso, es que no sé, si alguna vez mencioné el color, pero es del mismo. Nada es coincidencia en esta vida, lo que sé, es que el regalo es mayor que una bicicleta. El regalo es el estar detrás de ella, escuchando cuando cuento un pequeño detalle que quizá posteriormente olvido. Vuelvo a ponerme en marcha, vuelve a encontrarme el impulso, vuelvo a estar en la inercia del movimiento circular, vuelvo a querer volver...

El regalo no es el regalo, sino la persona que te hace el regalo.


martes, 21 de octubre de 2014

Encuentro con especies traídas desde lejanos lugares

Todo comenzó cuando delante de mi se sentaron unas extranjeras turistas.
Son muy fáciles de identificar, porque ademas de que suelen tener un color mas claro de piel, ojos y pelo que el resto de individuos que proliferan por la zona, tienen distintos tipos de ropa al de los individuos que proliferan por la zona.
Se combinan ropas y complementos según amanezcan por el lado izquierdo o derecho de la cama. Sin seguir la moda, y les quedan bien. La moda, se la invento alguien que también se levantaba por uno de esos dos lados de la cama, por supuesto, la diferencia es que a ellas no las sigue el resto del mundo.

Yo iba sentada, viajando en el transporte publico, y casi no había pasajeros sentados por allí. A mi lado, derecho e izquierdo no había nadie. Yo iba sumida en mi lectura de viaje, (o en mis pensamientos, cuando me distraía) tan a gusto, (sin nadie mas que me distrajera de mi concentración absoluta) hasta que ellas llegaron.

¿Como se que eran turistas?
Las tres muchachas jóvenes, se sentaron y sacaron cada una su teléfono, y comenzaron a tomarse fotos a si mismas, en pleno transporte público. Claro, a todo el mundo le gusta el transporte publico, tanto que se toma fotos allí. 
Pero por que no tomar un poco de su actitud y ver el lado bueno del transporte publico, y tener un recuerdo de el, (sobre todo, estando vacío) con sus magnificas ventanas,  sus asientos reservados que nadie cede y sus pintorescos colores.

Ademas deambulaban solas por el mundo, esta sociedad tan corrompida, tres criaturas inocentes... lo que hay que ver, bla, bla, bla. Sin preocupaciones de tareas, trabajos, familia, ni nada. Despreocupadas totales. Utilizando el espacio a su antojo, (eso si lo hacemos todos cuando hay espacio, y quien diga lo contrario ¡miente!) iban de un lado para otro viéndose a si mismas en sus teléfonos y haciendo diversas muecas.

La que no pasa de moda es la mueca de sacar la lengua, otra sonreía, otra hacia un gesto de gritar, siempre sin perder la sonrisa, y cambiaban el gesto cada click. Luego guiñando un ojo, luego los dos, luego serias, y así infinidad de gestos todos felices. (Las hay quienes hacen cara de aburrimiento, sueño, tristeza, susto, enojo y otras posibles emociones). 

Así que toda esta descripción me distrajo de mi lectura, mis pensamientos y mi recorrido, (pero no importaba porque me la pasaba bien viendo el espectáculo). Entonces me pase de donde tenia que bajarme, con tal suerte que tuve que bajar en la parada mas frecuentada por extranjerxs de todas las edades, el centro de la ciudad. Como todo esta cerca no importaba caminar un poco mas, pero en cuestión de minutos me vi rodeada de gente mas blanca que yo, mas rubia que yo... bueno, rubia, y de ojos claros. A las patojas, las perdí de vista rápidamente entre aquel mar humano.

Es entonces cuando mis pensamientos en vez de volver a mi lectura, piensan en la ley de la relatividad y me pregunto, rodeada de gente distinta de mi, y todos iguales entre si... ¿Quien es ahora la extranjera?

miércoles, 6 de agosto de 2014

El misterioso caso de la evidencia exenta de delito.

Todo comenzó el día en que pasé por mi calle y había un carro con los vidrios abajo, en realidad, solo con uno abajo, el del copiloto. Era ya tarde, salí mas tarde que de costumbre de mis labores cotidianas y el bus tardó bastante más que de costumbre también. Me acerqué tranquilamente y pasé al lado casi sin darme cuenta. 

¿Estaba abierta la ventana?
Retrocedí dos pasos y volteé descaradamente .... efectivamente, tenía la ventana del copiloto abierta. Entonces estuve un rato pensando de quién será el carro y qué podía hacer para que nadie se lo robara, y dicen que por aquí como roban; me imaginaba cuánto tiempo tendría que haber trabajado el dueño o la dueña para poder comprarlo, dónde iba a aparecer despedazado, sin piezas y vendido como chatarra o quizá no iba a volver a verlo porque lo iban a revender y quizá lo iban a trasladar a otro país para que no quedara evidencia del robo.

En esas estaba cuando, pasaban unos muchachos. Yo disimulé que había visto porque entonces iban a pensar que era yo quien me lo quería robar. Pasaron a mi lado y uno le decía al otro:  “sigue igual el carro ¿estará abandonado?”.

Bien, caminé entonces dos pasos y pensé que lo mejor era llamar a la policía y reportarlo, no sé si podrían hacer algo pero, en todo caso, yo me quedaría tranquila y podría dormir bien por la noche, siempre y cuando no hubiera mucho calor. Justamente vi cómo estaba de batería y no tenía mucha que digamos, pero para una llamada si me alcanzaba. Entonces pensé que si en alguna de las calcomanías que se le pegan en el windshield podía haber un nombre o número de teléfono para comunicarme directamente con el dueño; eso sí, debía ver disimuladamente, sobre todo si pasa alguien, no vayan a pensar que soy yo quien se lo quiere robar y entonces sean ellos quienes llamen a la policía y me salga el tiro por la culata.

Mientras estaba en esas cavilaciones, venía caminando una señora, ya entradita en años, que creo yo que es vecina, porque me parece familiar. Debo haberla visto comprando en la tienda del otro lado de la calle, o no sé dónde. Se fijó en el detalle del vidrio bajado y no me había visto cuando inició su monólogo.

-¡Ay no! ¿Quien dejó abajo la ventana? Se lo van a robar... ¿O es suyo?
-No, no... no es mío. ¿Cree que si llamo a la policía haga algo? -Ay no sé, pero es muy raro ¿no?
-Sí, será que... ¿alguien lo abrió? alguien que no era el dueño, digo...
-No creo... bueno, llame y me cuenta, pero mejor espérese aquí, no vaya a ser que en eso...
-¿Será? pero ... ¿qué voy a hacer yo aquí?
-Bueno, no se preocupe, mientras llama yo voy a hacer unos mandados y regreso para que no se aburra... o por lo menos le relevo.
-No, si no es por aburrirme...pero...

Ya la señora se estaba yendo y dando por sentado que me iba a quedar salvaguardando la dignidad del automóvil. Ahora si que no quería irme, me sentiría mal si ella volvía y no me encontraba en donde me dejó custodiando el tesoro preciado, que parece que el dueño o dueña no tenía conciencia de que estaba en peligro.

Se acercó entonces el conserje del edificio de enfrente.
-¿Que pasó, dejaron abierto verdad?
-Si....
-Mire pues, yo creo que ese carro es de un señor del edificio pero no sé quien será. ¿Ya dio parte a la policía?
-No. ¿Cree usted que lo resuelvan?
-Pues no. Pero estarían avisados cualquier cosa. Y luego si se pierde le quieren echar a uno el muerto. Pero, es muy raro eso que lo dejen así, porque ya sabe como está la cosa hoy en día....
-Si... ¿será que no lo abrieron para llevárselo antes?
-Mmmm, no sé. Porque si hubieran querido se lo hubieran llevado. A lo mejor intentaron llevarse algo de adentro. O ya se lo llevaron, que son rápidos fíjese. Además ¿para qué lo iban a dejar abierto solo por que si? Ese ya le sacaron algo. 
-Si no se le olvidó al copiloto cerrar.
-Eso también, si tuvieron alguna prisa, o una emergencia. De lo contrario no se les iba a olvidar dejar cerrado. Solo por maternidad o defunción digo yo.

Entonces se acerca alguien más. Otro vecino y me pregunta a mí:

-No me diga que dejó abierta la ventana y le robaron?
-No, si no es mío el carro...
-Ay, menos mal. ¿de quién es?
-Eso quiero saber yo -dice el conserje- si creo que es de uno de los vecinos pero no sé de quien. Me parece que ya lo han dejado alguna otra vez por aquí, pero le digo que es muy raro que dejen la ventana abierta...

Así que seguían la cháchara uno con otro.
-Con la vida que se lleva ahora y las cosas tan caras...
-Si hombre, imagínese comprar otro carro en lo que saldría, pobrecito el dueño...
-Pero no se lo pudieron llevar, por lo menos. ¿Pero si le robaron verdad?
-No sé, es que acabo de llegar, porque me imagino que es de un vecino, pero, saber qué cosas tendría adentro, a saber si ya le robaron...
-Ay no, qué pecado... con lo caro que está todo... y hasta la comida, la educación de los hijos, no hay derecho....
-Pues habrá que ver. Mire pues...- se dirigía a mí nuevamente- si quiere, yo le pregunto a los vecinos que vayan entrando si saben de quién es. 
-Si es tan amable -vuelvo a entablar conversación- porque yo me tengo que ir, así usted le echa una miradita. Además no sé si puedo llamar porque tenía poca batería, mejor me voy rapidito y llamo desde casa, así no me gasto el saldo.

Venía acercándose una vecina jovencita, y va el conserje a “interrogarla”. 
-¿no es suyo el carro verdad?
-No, pero si no tiene dueño, estamos a las órdenes...
-No, es que, yo creo que es vecino el dueño, ¿usted no conoce el carro de quién es? -dirigiéndose nuevamente a mí, como si fuera mi obligación custodiar al dichoso carro: -Así ya se puede ir usted tranquilamente...
-No, si yo ya me voy, que así llamo desde casa...

Viene la pequeña intelectual y saca su teléfono salvador....
-Ah, pues yo puedo llamar a la policía si quieren, así, ya informados unos se quedan tranquilos los otros....
-Gracias, si se queda en sus manos, yo me voy...
-Ah, ahora quédese a ver-dice el otro vecino, que ya había estado callado por mucho tiempo- así se entera que dice la policía si vienen o qué hacen....¿verdad?

Bien, no sé si era exceso de cortesía, la estupidez propia del ser humano, o quizá el morbo del supuesto delito lo que me tenía ahí esperando una respuesta. Pero noto que llevo ya bastantes improductivos minutos en la escena del supuesto crimen.
La muchacha le contó a la poli que el coche está abierto, la ventanilla, si...
la del copiloto, la derecha. No, la otra no. No, no tiene seguro el timón... pues no se sabe si se han robado algo o no, estaba abierto cuando lo vimos ¿verdad? Sí, si... 
El numero de placa... ajá... la marca sí, un Opel, blanco. En la ciudad capital... si, calle tal... sí, número... no sé, aquí a la par del banco, en la esquina casi bajando de la perpendicular, el segundo. Ajá. Ahí cabal.  

Bueno. Cuelga y con tanta gente alrededor creo que mi misión terminó. La chica entró a casa, dijo al conserje que le contara, que mañana iba a preguntar y que a ver si es de alguno de los vecinos o no. El conserje ya está casi convencido. Se convenció a sí mismo.

Vinieron dos señoras más y ya estaban hablando con el otro de lo cara que está la vida y especulando sobre si el carro fue abandonado por transportar anteriormente drogas y ser un coche conocido y ya los traficantes necesitaban pasar desapercibidos y se robaron otro, o se lo compraron, si esos tienen pisto. ¿Usted cree que no? si eso da...
O acaso un asesinato, o solamente trasladaron el cadáver de un lugar a otro y tendrá alguna que otra huella o evidencia y por eso lo abandonaron... vendrá un ladroncito principiante y se va a llevar además del carro, las evidencias, ve que listos...

Una de las señoras propone que no se le olvide el tráfico de armas, o no necesariamente de alguien muerto, sino alguien vivo. Un secuestro o hasta trata de personas... que barbaridad. A ver si la policía averigua de quién es el carro... no vaya a ser de los zetas... 

Los muchachos que pasaron al principio volvieron a ver qué pasaba, al ver tanto revuelo alrededor del artefacto, y sugirieron que a lo mejor era obra de uno o varios mareros que querían robar, uno nunca sabe. O de una banda para culpar a la otra... Pero policías corruptos también hay, a saber si no era peor avisar a la policía... ¿y si se lo quedan ellos? Como la droga, ¿usted cree que la queman toda? qué va a ser!  si esos.... o se quedan con una parte o la siguen vendiendo, si para ellos mejor. Además que de policía ni se ha de ganar bien. Necesitan sus extras y de ahí ve... de ahí se aprovechan... o una extorsión. O perseguían a la gente y salieron hechos bala para escaparse...o...tal vez....

Conseguí escabullirme en medio de todas las especulaciones y estereotipos, -que no sé cuales habían más-, y salí prácticamente corriendo hacia mi casa. Y me encontré con la primera señora que había visto antes. Se acercaba a ver si ya encontraron al dueño, y se decepcionó un poco al saber que no, a lo mejor había recompensa, habría sido bueno quedarse me decía.
-Pero no se preocupe que está custodiado, no van a robárselo...
-Ah que bueno, que bueno que haya gente como usted que lo deje en buenas manos...
-Si yo no hice nada. Es mas, me vine antes que todos, que sino no salgo de allí.
- ¿Verdad? si esa gente solo anda viendo, se aburren en su casa, patas de chucho....
-Bueno, buenas tardes, ojalá que el dueño tenga todas sus pertenencias.
-Ojalá.

Llegué a casa con el gran alivio de alejarme de aquél barullo. Para mi sorpresa era mucho más temprano y había perdido muy poco tiempo en la “lluvia de especulaciones” con los vecinos. Dormí tranquilamente sin calor y con la conciencia medianamente tranquila de dejar el tumulto formado y los investigadores especulando. ¿O los especuladores investigando? Al día siguiente prácticamente había olvidado el incidente, hasta que pasé por la misma calle.

No había ni un alma, ni la policía, solamente paz y tranquilidad. 
Pasé por el mismo lugar. El carro ya no estaba, no me he encontrado con nadie que vi ese día, ni siquiera con el conserje, porque esta otro, y cuando pregunté por él me dijeron que vino a cubrir un turno. No he visto a los muchachos, ni a la muchacha que llamó a la policía. Luego pensé que pasó tan poco tiempo porque el tiempo se detuvo y fue un incidente fantasma donde el tiempo perdido corría más despacio en mi propia vida, y por eso nunca se me acabó la batería... 
Así que para aliviar mi desasosiego pienso en llamar a la policía para saber si recibieron la notificación de la muchacha. Pero suelo arrepentirme en el último momento porque más miedo me da que me digan que no, que no existe ningún Opel blanco, en esa calle, que no existe ese número de placa que dijo la muchacha, que nadie llamó nunca, que esa gente no es real y que todo estuvo dentro de mi cabeza. Si yo hubiera llamado tendría por lo menos el registro, pero por la batería, por el saldo, por que todo parecía tan real, tan pero tan real, que hasta dudo si hoy en día existen los ladrones.

domingo, 6 de julio de 2014

ESTUDIO DE LAS PRECIPITACIONES EN TODOS SUS ESTADOS (en referencia no a lo geográfico sino a lo físico)


La gente dice que es raro, que es inusual, que lo que suele caer es nieve. Yo me río para mis adentros, aunque esa no es mucha risa, tengo los adentros ya bastante llenos; además la mayoría de mis risas tiene dirección para mis afueras, todo el mundo se entera. 

Granizo, ¿que tiene eso de raro? Solo que duele más cuando van cayendo trozos tan grandes desde tan lejos, que tienen ya bastante impulso. Noticia por todos lados y vaya comparación que les hacen a los trozos. Si, es verdad que eran grandes. Como “huevos de paloma” dijo una señora. Algunxs habrán visto la noticia. 
Así que, a mí me sorprende la nieve, y al resto de mortales el granizo. Afortunadamente no me cayó ningún trozo. De hecho, ni siquiera lo vi tan cerca, no apareció cerca de mí. Pero causó sensación, de eso no hay duda. Bueno, la cuestión es, entonces: la sorpresa es nieve tan mayor, tan crecidita sorprende, porque, es lo mismo. Agua solidificada. 

La lluvia no sorprende, incomoda. La gente se moja, dice “que mal día” y yo la paso tan bien bajo la lluvia. De hecho es la segunda vez que salgo y me mojo. Pero lo disfruto tanto como ver caer trozos de nieve sobrenaturales, ¡y hasta naturales! (como en este contexto es la nieve).Así que el agua incomoda a la gente en todos sus estados, sólido sobre todo, la nieve más pequeña, es también estado sólido, pero, es inofensiva. 
Además de los niños, son muy pocos los locxs que disfrutan bailar bajo la nieve. Y digo “lxs que” porque realmente nunca he estado bajo la nieve cayendo. Digamos, he estado en el ambiente de la nieve potencial, no de la cinética. 

El estado gaseoso del agua, vendría a ser el vapor que se levanta después de que llueve. Eso para los simples mortales es lo peor. Sudan más, se sienten pegajosos, se ponen de mal humor, lo que les gusta es el sol como a las iguanas. Sin vapor, sin lluvia, sin nieve.
Eso si, para las vacaciones, les gusta el agua, en su estado líquido para sumergirse en ella, pero más aun el sol. Para tostarse como iguanas, o como camarones, y volver de otro color distinto al que llegaron. Los mortales no son amigos del agua, sino del sol. Sin embargo, se dice que el sol puede causar cáncer en la piel, y el agua, es lo mas sano que puede haber. Ironías de la vida; -¿acaso una más de las leyes de Murphy?-.

El cuerpo humano está en su mayoría hecho de agua, y los humanos huyéndole. Ni siquiera se bebe hoy en día agua normal. Se bebe agua con azúcar, con sabor, con gas, con lo que se pueda. La cuestión es no beber agua clásica de toda la vida, común y corriente. 
Y ¿qué parte nuestra está hecha de sol? ¡ninguna! ¿Por qué nos negamos al agua? El agua nos visita cuando pueda, y nosotrxs a ella también. El agua, quizá sale de vacaciones y viene a visitarnos, según el clima. Cuando encuentra el clima frío, no puede visitarnos más que congelada. Y si hay calor, pues, así tal como es. El asfalto se encarga de hacerla transformarse, aunque ella quizá no esté de acuerdo. 

Asimismo, como los viajeros por las playas, el agua vuelve en un estado diferente al que se fue. Noto que es tan blanca como el granizo que sorprende hoy a la gente, la hoja en blanco, pero yo la cambio y la lleno de hormiguitas.

miércoles, 4 de junio de 2014

Volver. (cuento)

A veces las sensaciones viajan hasta las emociones.
Me encontraba allí, anonadada, viendo una especie de locomotora que lo único que hacía era dar vueltas en círculos. (Miento, hacía más cosas).
Me siento como salida de un cuento, o de uno de mis extraños y peculiares sueños donde despego carteles de una casa donde ya no vivo, ansiosa de ver lo que hay detras o donde camino por pueblos viejos llenos de tierra buscando a alguien conocido. Por supuesto tengo sueños aún más raros, pero ahora mismo no puedo mencionarlos. Ya sea porque los olvidé, porque no los tengo en mente y tendría que ir a mi bitácora de sueños, o porque sean de los que ni siquiera me atreví a escribir.

Volviendo al tema inicial, me veo frente a la locomotora, y estoy totalmente inmóvil como si tuviera una especie de magia que hace que no despegue la vista de su tránsito cadente. Viéndolo de esa forma egocéntrica, yo era como el sol, tratando de seguirla con la mirada en su diligente y monótono recorrido. 

Así que pasa ella, con un nombre precioso, por cierto. (No, no era mi nombre. Ni el nombre de ninguna mujer). Y da vueltas y yo la sigo. La sigo aunque ya sé a dónde va. Conozco sus límites, ya que gira como la tierra en su movimiento de traslación. Incluso con una órbita elíptica. Escucho el sonido musical que viene de los alrededores, no precisamente de ella, que ya sería demasiado pedir. Una radio-locomotora, aunque he de decir que como me atraía tanto hasta podría ser una sirena-locomotora. Cabe aclarar en este punto, que no hago referencia a la sirena de las ambulancias.

Lo que no consigo entender es ¿cómo salí de allí? Estaba -como- drogada dando vueltas sobre mi eje, y moviéndome un poco cada vez que algo me impedía verla completa, sus sombras, sus reflejos, sus luces, y quería guardar el momento. Quería guardar las imágenes y los sonidos. Aunque el resto del recuerdo es muy sombrío, pero, es tal cual. Como haber vivido un sueño. Parece  que hablo de alguna idealización, pero, me refiero a algo puramente onírico. Es como un trozo de vida tan raro, que parece que pude haberlo soñado pero no fue así.

Ahora me pregunto si el responsable de colocarla ahí, de construirla, el encargado de crear semejante ambiente triste y soñador, lo soñó o tiene una mente tan retorcida como para hacerme literalmente soñar despierta, así como al resto de individuos que se asoman por esos lugares. Casualmente apareció este hombre por ahí, pero me limité a sentirme satisfecha de encontrarme el mismo día que él y pasar como observadora anónima. Así tal cual, sin haber mencionado, "me gusta su trabajo Sr. Fulano de Tal. En especial la locomotora seguida de todos y cada uno de sus vagones." y creo que eso hace que mi experiencia sea aun mas paranormal. 

Así que en ese momento decidí despertar de mi realidad y volver a la calle, a ver a la gente, a ver el día y dejar atrás la locomotora envolvente. Y pienso en el paralelismo de cuando en los sueños caminamos, y sabemos a dónde vamos, pero en la realidad, el lugar es totalmente nuevo. Así pues, me dirijo a la salida del extraño y viejo edificio, como si supiera a dónde iba, pero aún estaba hipnotizada y no había una manera concreta de saberlo. 

Parece que me desperté después de andar un par de calles, ya lejos del extraño hechizo de esa monstruosa máquina viviente. Capaz de distraer una mente tan llena de laberintos y crucigramas. Y planos, y perspectivas, y personajes... y ella se quedó allí y yo, tal como cuando acabo de despertar, me pregunto ¿qué significado tiene todo esto?