domingo, 6 de abril de 2014

Objetivo No.97 (sobre llamadas a los abuelos)

Cumplí mis objetivos de la tarde. Llamé a mi abuelo por su cumpleaños número 97. Es como si el tiempo no hubiera pasado. Ese era uno de los objetivos, aunque hace ya quince días que fue su cumpleaños y yo aún no lo llamaba. 

Dicen que la gente más mayor es sabia, y no sé si se cumple por la edad. Pero realmente es un hombre admirable, y es algo que comparto con otras personas, no es objetivo porque también son sus descendientes. No estaba muy convencida de llamar, porque a veces es difícil la comunicación. Realmente tenemos pocos temas en común; me costaba entenderle, antes, y ahora con el teléfono hay que hablar y esperar porque la señal parece estar... como está: lejos. A veces me oigo a mi misma y a él no. 

Me dejó descolocada cuando hablábamos y me preguntó si soy feliz. 
Yo realmente no sabía qué decirle, porque no lo soy. 
Crecí soñadora y no se me ha quitado. Estoy en la etapa en la que el mundo te da dos cachetadas para que reacciones ante la realidad. La vida no es color de rosa. Así que fui sincera con él y le dije, que sería más feliz si estuviera un poquito más cerca. No le dije que extraño muchísimo a su hija, mi mami. Supongo que para él debe ser una herida más grande. Es lo que la gente dice cuando muere una hija, y él perdió dos. Dicen las tías que sus favoritos, los más buenos. Dicen también que mi mami era quien más cariño le tenía. 

Me dijo que: a ver si lo encuentro cuando regrese. Le dije que "primero Dios" sí. No sé en cuánto tiempo. Y hablábamos de años. Le recordé cuando me decía que la muerte pasa cerca y no se lo quiere llevar. Dijo que sigue pasando por ahí. Pero le dice " vos quedate otro rato más."
Le pregunté si no le daba miedo, porque a mí me da miedo. "Vos estás muy joven todavía" Eso me contestó. El miedo a morir es curable. Se quita con el tiempo igual que la juventud. ¿Y el miedo a vivir?

Mi mami se parecía mucho a él físicamente. Mi tía más joven, se parece a mi abuela, a quien nunca conocí. De hecho muy pocos nietos la conocieron y puesto que somos una familia grande -mi mami tenía 10 hermanos y hermanas-. Algunos opinan que es una lástima que ella no hubiera visto a cuántos nietos dan lugar sus vástagos. De bisnietos ya no llevo la cuenta. La familia se va distanciando y en estos dorados tiempos de repente se casan, (o no) dan a luz y hay que agregar miembros a la familia en dos días. Sí, exagero un poco.

Mientras hablaba con mi abuelo, recordaba que cuando era pequeñita, también temía morir. Pero se quitó con el tiempo, como el miedo a la oscuridad, (y a ver luces con forma de ojos en uno de los cuartos del pueblo). Uno se olvida de que puede morir en cualquier momento, cree que la vida es eterna, a menos que la muerte se acerque y le deje continuar otro rato más. 

Me alivió mucho escucharlo. Y pienso en qué haría si estuviera más cerca. Pienso en qué haría con mi mami si estuviera, cerca o no. En lo que no hice porque no se me ocurrió. En las cosas que preferiría no hablar con ella, pero que lo haría si estuviera conmigo, como lo comencé a hacer cuando iba conociendo la vida, y conociendo al sexo opuesto. La sometía a interrogatorios sobre quién le gustaba y quién no y por qué. Supongo que mi mami y mi abuelo se parecen más de lo que yo pensaba, y en verdad, lo que no me esperaba era que hablarle me causara tanto alivio. Como si a partir de ahora todo fuera a estar bien. Como si fuera mi mami quien se mete conmigo en la cama y sé que no va a pasar nada.

Me dijo que gracias por llamar. Y no hay nada qué agradecer. Le di las gracias también, le dije que se cuidara, y él también. Le mandé abrazos y besos. Y ¿qué más podría hacer? haciendo su vida una lejos de donde la inició, y sin vínculos consanguíneos. Y ahora solo pienso en que debería verlo cuanto antes, no quiero que se vaya sin despedirme en persona. 

También decidí ser feliz. No dejaré de ser soñadora, pero aprenderé a caminar la vida que me tocó y a hacer lo que me gusta mientras tanto. Eso me dará la felicidad que falta en mi alma. Cuando me pregunten otra vez, podré contestar tranquilamente que sí. Que soy feliz.