Noches despiertas.

He descubierto los anuncios que venden productos para combatir el insomnio.
Algunas personas no los necesitamos. Necesitaríamos, en todo caso, lo contrario. (Cabe agregar que sobre todo para quienes han dejado el consumo habitual de cafeina).

Es gracioso ver cómo los anuncios retratan las cosas que hacemos cuando no podemos dormir, y cómo nos desespera no poder dormir en el momento que se supone que debemos hacerlo para levantarnos temprano a continuar con la rutina.

De repente, en una de esas noches insomnes me levanto a ver si he recibido un correo electrónico que espero, y ya que no ha entrado, escribo preguntándole a la gente a la que no he visto cómo se encuentra. Para mi sorpresa, conectadas e insomnes, se levantaron a ver qué pasa por las redes sociales; así que me dedico a hacer estadísticas sobre cuántos permanecen conectados por la misma razón.

No. Los resultados no indican que sea la mayoría, pero, indican otra cosa: que la mayoría sí suele conectarse cuando está insomne, (acaso a encontrar otro insomne con quien contar qué es lo que le impide dormir). La gente pasa horas en la web, navegando. Pero llegada la hora de dormir, sigue navegando.

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